La respuesta corta tiene truco. La normativa española exige un mínimo de 2 m² de superficie libre y 10 m³ de volumen no ocupado por trabajador. El Código Técnico de la Edificación, por su parte, calcula la ocupación de una oficina a razón de una persona por cada 10 m². Son dos cifras muy distintas que se citan a menudo como si midieran lo mismo. No lo hacen, y ninguna de las dos dice cuánto espacio necesita de verdad un equipo para trabajar bien.
Esta confusión aparece en casi todas las conversaciones previas a un cambio de sede o a una redistribución. Aparece también cuando alguien intenta calcular, con la calculadora del móvil, si la plantilla cabe en la planta que acaba de visitar. Merece la pena separar cada número y ver para qué sirve.
El mínimo legal: 2 m² y 10 m³ por persona

El Real Decreto 486/1997, que regula las condiciones de seguridad y salud en los lugares de trabajo, fija tres dimensiones mínimas para los locales donde se trabaja de forma habitual:
- Altura de suelo a techo de 3 metros, que en oficinas y despachos puede reducirse a 2,5 metros.
- 2 m² de superficie libre por trabajador.
- 10 m³ no ocupados por trabajador.
La palabra que casi todo el mundo pasa por alto es libre. Esos 2 m² se cuentan después de descontar mesas, armarios, equipos y almacenaje. No es la superficie de la planta dividida entre el número de empleados, sino lo que queda despejado una vez amueblado el espacio.
El volumen tiene aún más letra pequeña. Con un techo a 2,5 metros, que es habitual en plantas de oficinas con falso techo técnico, 2 m² libres solo suman 5 m³. Para llegar a los 10 m³ hace falta el doble de superficie despejada. En la práctica, en oficinas de techo bajo el volumen es el requisito que manda, no la superficie. Si además hay conductos de climatización, bandejas o falsos techos descolgados, cada centímetro de altura perdido reduce el volumen disponible.
Otro detalle relevante para quien está pensando en reformar: estos mínimos se aplican a los lugares de trabajo nuevos y también a los que se modifican, amplían o transforman. Una oficina antigua que funcionaba sin problemas puede tener que ajustarse a ellos en cuanto se interviene en ella.
El número del Código Técnico: 10 m² por persona
La otra cifra procede del Documento Básico de Seguridad en caso de Incendio del CTE. Su tabla de densidades de ocupación asigna a las plantas o zonas de oficinas un valor de 10 m² por persona.
Aquí conviene ser preciso, porque es la cifra que más se malinterpreta. No es un estándar de confort ni un máximo de plantilla. Es el dato de partida para dimensionar la evacuación del edificio: cuántas salidas hacen falta, qué anchura deben tener las puertas y escaleras, qué recorridos son admisibles. La norma ya asume que esa densidad incluye la parte proporcional de pasillos, archivos, salas de reunión y aseos de una configuración típica.
La misma norma aclara algo importante: si la ocupación previsible es mayor, se calcula con la ocupación real. El propio documento pone como ejemplo una sala de telefonistas, que no se parece a una oficina convencional y podría calcularse a una persona por cada 2 m². Un espacio de alta densidad, como un centro de atención telefónica o un open space muy compacto, no puede ampararse en el valor genérico.
Las tres cifras, una al lado de la otra
| Referencia | Qué dice | Para qué sirve | Qué no te dice |
|---|---|---|---|
| RD 486/1997, superficie | 2 m² libres por trabajador | Garantizar libertad de movimiento en el puesto | Cuánta superficie total necesitas |
| RD 486/1997, volumen | 10 m³ no ocupados por trabajador | Asegurar un volumen de aire mínimo | Si el espacio será cómodo |
| CTE DB SI | 1 persona por cada 10 m² en oficinas | Calcular evacuación y protección contra incendios | Un límite de plantilla ni un estándar de diseño |
Ninguna de las tres responde a la pregunta que de verdad importa al buscar o reformar una oficina: cuántos metros necesita esta empresa, con su forma de trabajar.
Un ejemplo con números
Supongamos una planta de 200 m² útiles con techo a 2,6 metros. Para simplificar, imaginemos que el mobiliario y el almacenaje ocupan la mitad de la superficie.
Según el CTE, la ocupación de cálculo para evacuación sería de 20 personas. Según el Real Decreto, los 100 m² libres darían para 50 personas si solo miramos la superficie. Pero el volumen libre ronda los 260 m³, así que el límite real baja a unas 26.
Entre 20 y 50 hay una diferencia enorme. La cifra correcta para esa empresa depende de algo que ninguna norma calcula: cuántas salas de reunión necesita, si todo el equipo coincide a la vez en la oficina, cuánto archivo físico conserva, si recibe visitas o si hay puestos que requieren más espacio del habitual. Y si finalmente se instalan 26 personas en lugar de 20, la evacuación debe justificarse con 26.
Lo que realmente cambia la cifra

Al pasar de la norma al plano, las preguntas útiles tienen poco que ver con los metros cuadrados y mucho con el uso.
¿Cuánta gente está presente a la vez? En empresas con teletrabajo parcial, la plantilla total y la ocupación diaria pueden diferir bastante. Diseñar para el pico real, y no para el organigrama, cambia por completo el número de puestos. Es la lógica que hay detrás de las reformas de oficinas para equipos híbridos, donde parte de la superficie de puestos se convierte en salas, cabinas o zonas de colaboración.
¿Qué proporción del espacio no es puesto de trabajo? Recepción, office, salas de reunión, almacén, sala de servidores. En muchas oficinas actuales estas zonas ocupan tanto o más que las mesas, y son las que se quedan cortas cuando el cálculo se hace solo con los puestos.
¿Crecerá el equipo? Firmar un contrato de alquiler con la plantilla actual ajustada al milímetro suele obligar a mudarse o a reformar antes de lo previsto. Tiene sentido plantear desde el principio una reforma de oficinas pensada para crecer, con instalaciones y distribución que admitan más puestos sin rehacerlo todo.
¿Qué altura libre queda después de la reforma? Es el dato que más sorpresas da. Un falso techo nuevo para pasar climatización o ventilación puede comerse el margen de volumen que parecía sobrar.
Antes de firmar, dibujar
El error más caro no suele producirse en la obra, sino antes: al elegir un local o al comprometerse con una distribución sin haber comprobado que el programa de necesidades cabe. Un estudio previo de distribución sobre plano, con la plantilla prevista, las zonas de apoyo y las instalaciones reales, responde a la pregunta en días y evita descubrirlo con el contrato firmado.
Ese es el primer paso de cualquier proyecto de interiorismo de oficinas bien planteado. Si estás valorando un cambio de sede o una redistribución y quieres saber si los números cuadran, el equipo de reformas de oficinas en Barcelona de CM Ibérica puede revisar la superficie contigo antes de tomar ninguna decisión.



















